Nocturnos senegaleses

Martín Rodríguez Gaona

 

 

Los jefes tártaros disparan tan bien
que a los pájaros les da miedo volar.
-Po Chü-i ( S. IX d.C)

 

El tibio resplandor del asfalto
guía mis pasos. Medianoche
en la capital de España:
Moros y chinos disputan
el reino del presente.

El problema estriba
en que la dificultad
no existe,
lo que impide es saber
que el orden debería ser otro
aunque ya no queden fuerzas-

Han llegado,
no importa el camino.

El miedo se ha hecho fuerte
en la calle Mesón
de Paredes.

Mohamed, 21, merodea
por los alrededores de la plaza
de Cabestreros.

“¡Que yo robo!… ¿Robar yo?
Tengo que vivir y que comer”
Dice en un español poco claro.
Y niega
que sea un delincuente.

Senegaleses, marroquíes,
cubanos, chinos, paquistaníes,
colombianos y gitanos conviven
con los pocos vecinos
españoles
que van quedando.

El pan nuestro de cada día
en Lavapiés.

 
En un año de horas extras
gente de a pie busca su tercer
empleo. ´Libertad, Igualdad,
Rentabilidad´.
Miles de novísimos graduados
descubren la proporción exacta
del engaño. ´Todos los hombres
son iguales
ante Dios y la Bolsa´. En chalets
recién construidos
amas de casa
se inventan un hogar sucedáneo
en el que limpiar y dar alimento
tenga, al fin, una mínima
retribución.

Este país está cambiando
y siempre hay alguien que me lo
viene a decir-

Alguien
ha invertido en mi sonrisa.

Como en un cuento de Alfredo Bryce,
1:10, Metro Antón Martín:
“Buenos Aires es un sentimiento,
desde las navidades que no volvés”.

Observo todo, anoto.
Un negro, africano, pasa comiendo
palomitas.
Nadie se sienta a mi lado
a pesar del sitio disponible.
Un punkie de casi cuarenta años
revisa revistas con estudiada
displicencia.

Aprovechando
un trasbordo de estación,
los inmigrantes cantan:

Gente sin nombre
y con una pequeña historia
a este punto reducida
en la posibilidad
de no volver.

Nada tengo que ver con esto
-explico cuando puedo
a quien me hable-
salvo que hemos cambiado de asiento
en la historia.

Me encuentro todos los días
con ellos
en los espejos, en los parques
y en la televisión.

Rostros familiares
muy por la noche en la estación
del Metro:
Mis compatriotas (Dirección Sur-
Vallecas, Aluche), hombres y mujeres
cansados,
jóvenes aún para sus sueños
envejecidos-

Dormirán en paz
después de haberse amado.

Luis Loayza escribe
sobre Gonzalo Silvestre:

El fin no era
ir demarcando la tierra
pero la estabas
                                    descubriendo-

Uno de muchos
bravos y sin suerte.

Truenan los rieles
en la estación Sol: Bob Dylan
y The Times they are a Changin´.

 
Una vez más
la radio trajo desde la frontera
los deseos de unos pocos,
la pesadilla de muchos-

Cuando acabado el día
se aguardaba otra mañana.

Si estoy algo bebido
recorriendo la Gran Vía
me puedo confundir
entre la gente hermosa
con facilidad-

Ascenderé al Cielo
sin que tú me toques.

Toda pretensión
es llegar a ser
el Peek-a-boo (Fisgón)
de Siouxie
& the Banshees:

El primer sencillo
que dominó las listas
totalmente interpretado
al revés.

De Madrid, Línea Circular.

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