Traducir a un traductor: selección poética de Mia Couto

 

Mitzi E. Martínez Guerrero

Universidad de Santiago de Compostela

mitzi.e.m.guerrero@gmail.com

 

We know we are made of memories, but we don’t know the extent to which we are made up of forgetfulness.

Mia Couto

En uno de los poemas aquí presentados, se encuentra una palabra en particular que no ha podido ser traducida al español con la justicia que merece. Dentro de la primera estrofa de “Escrita” reza la expresión “garimpeiro de vozes / esgravatando um chão de silêncios” y, de recurrir a la primera definición del término, podría pensarse que su autor únicamente ha ejercido una de las licencias esenciales de la creación poética – en este caso, la convergencia de lo abstracto y lo terreno bajo un lenguaje metafórico. De acuerdo con diccionarios como Priberam y Reverso, por ejemplo, un garimpeiro es un buscador de piedras preciosas, y las traducciones más utilizadas han sido “minero”, “cateador”, “excavador”. Teniendo en mente las respectivas matizaciones en cada definición, puede observarse el distanciamiento infranqueable entre “garimpeiro” (cuya situación laboral es material y espacialmente limitada) y cualquier propuesta que procure una equiparación. Esto, reiterando, si se sigue la primera definición, práctica y factual.

Afortunadamente, Dicio ha incorporado una cuarta aclaración, correspondiente con un uso figurativo: “Explorador de preciosidades literárias, artísticas ou lingüísticas”1 [Explorador de preciosidades literarias, artísticas o lingüísticas]. De ahí la elección del término aplicado en el trabajo presentado. Sin embargo, esta no ha sido la razón que incentivara esta breve explicación introductoria, ni tampoco ha pretendido respaldar la propuesta frente a posibles discrepancias. Lo que ha motivado un detenimiento en este término, han sido el autor, la obra, y la palabra misma – garimbeiro.

Mia Couto (António Emílio Leite Couto, 1955) figura como uno de los autores más representativos en el campo de la literatura mozambiqueña escrita en portugués – lo cual ya ha suscitado su polémica dado el porcentaje de hablantes de la lengua lusa en el país frente a las lenguas bantú – para la cual, no es este el espacio. De su prolífica producción, su narrativa ha recibido mayor interés académico, periodístico e editorial, primordialmente aquellas obras de carácter político y social como Terra Sonâmbula (Caminho, 1992), Jerusalém / Antes de nascer no mundo (2009) y A Confissão da Leoa (2012). Por otra parte, su incursión en el mundo literario comenzó como poeta con Raiz de Orvalho en 1983, texto que ha sido merecedor de su relanzamiento por la Editorial Caminho bajo el título Raíz de Orvalho e outros poemas en 1999.

Tradutor de Chuvas (Caminho, 2011) es el segundo libro de este corte. Grosso modo, se trata de una compilación poética hilvanada mediante una óptica social enfáticamente humana; es decir, desde manifestaciones como la colectividad, las emociones, las relaciones intrafamiliares, el comportamiento y la organicidad. Frente a la amplitud de estos elementos, Couto afirma haber seguido una motivación más personal:

Os meus primeiros versos foram escritos para o meu pai

e falavam de relação que ele, na sua poesia,

criava entre as palavras e a chuva.

Ainda hoje o meu pai continua

chovendo dentro dos meus poemas. (s/p)

 

[Mis primeros versos fueron escritos para mi padre

y hablaban de la relación que él, en su poesía,

creaba entre las palabras y la lluvia.

Aún hoy mi padre continúa

lloviendo dentro de mis poemas]

 

Como se puede observar, esta dedicatoria produce cierta ambigüedad: ¿quién es ese “traductor de lluvias”? ¿El autor o su padre? Pero Couto, para quien haya tenido oportunidad de aproximarse a su literatura, es un escritor que porta la pluralidad de su tierra, y es que en diversas ocasiones ha declarado su inclinación por escuchar y transmitir historias provenientes tanto de la voz popular como de su propia cuna. En Tradutor de Chuvas, esta tendencia se mantiene trasladando un sentir general mediante un género todavía considerado como íntimo o personal.

No obstante, el elemento de la traducción adhiere un plano más a esta ecuación, pues su mera presencia sugiere que hay una lengua original y una lengua receptora, un antes y un ahora del texto presentado. En este sentido, puede entenderse que Couto traduce a su padre, quien a su vez ha traducido – o al menos verbalizado – su entorno. Luego entonces, el papel del poeta no es circunscrito, meramente, a la creación de su propia pluma e ingenio, o no dentro de los parámetros acostumbrados. Burdamente expuesto, si un poeta puede ser un puente entre el ser y aquello que excede al ser, confrontándolos, definiéndolos, y transformándolos, entonces también los traduce al lenguaje humano desde la experiencia. Con su dedicatoria, Couto superpone autorías sobre la percepción y las palabras primas, previas a la consolidación del texto publicado. Aún si la intención obedece al sentimiento y la memoria, el poeta se posiciona como una especie de voceador de las palabras e ideas que le dieron origen.

Así pues, este reconocimiento viene a reforzar la postura o, si se prefiere, el lugar en el mundo que ha sido adoptado por el poeta mozambiqueño: cual gambeiro, Couto se ha emprendido en la búsqueda de aquellas “joyas” enterradas en una memoria aparentemente individual, sigilosamente colectiva – un rasgo que ha sido fundamental en la conformación de su amalgama literaria. En conjunción con la mistura de pasado y presente, la cristalinidad de su estilo y el marcado acento prosístico, Tradutor de Chuvas expone un palimpsesto de imágenes, pero también de cantos a la humanidad.

Mia Couto ha sido reconocido (y se reconoce a sí mismo) como un “poet writing prose” (The Guardian, 2015). Pero tras la lectura y traducción de sus poemas, me he percatado de ese algo que excede a la palabra escrita o hablada y que tantos dolores de cabeza (a falta de mejor expresión) logra provocar en la creación literaria – sea desde uno u otro bando. Ese algo, intuitivamente, es la joya del garimbeiro. Mia Couto es un traductor de ideas. De su gente a sus letras, versifica aquellas historias que le rodean y que, por el arte de la palabra, las lleva al mundo; las hace circular.

Acercarse a su microcosmos desde la poetización de su entorno requiere anteponerse a los marcos de la lengua, dar un paso atrás y situarse, no en las pautas del idioma, sino en el plano esencial del lenguaje.

 

 

De Tradutor de Chuvas

Mia Couto

Trad. Mitzi E. Martínez Guerrero

Editorial Caminho, 2011

Clandestino

Na penumbra da tarde,
o mundo morto,
a meu passo, despertava.

Não era o amor
que eu procurava.
Buscava o amar.

Na casa em ruínas,
te despias
para que me deixasse cegar.

Voz transpirada,
suplicavas que te chamasse no escuro.

Em ti, porém,
eu amava
quem não tem nome.

Na casa arruinada
te amei e te perdi
como a ave que voa
apenas para voltar a ter corpo.

Na penumbra da tarde,
tu me ensinaste a nascer.

Na noturna claridade
me esqueci
que nunca havias nascido.

Clandestino

En la penumbra de la tarde,
el mundo muerto,
a mi paso, despertaba.

No era el amor
que yo procuraba.
Buscaba el amar.

En la casa en ruinas,
te desnudabas
para que me dejara cegar.

Voz transpirada,
suplicabas que te llamara en lo oscuro.

En ti, sin embargo,
yo amaba
a quien no tiene nombre.

En la casa arruinada
te amé y te perdí
como el ave que vuela
apenas para volver a tener cuerpo.

En la penumbra de la tarde,
tú me enseñaste a nacer.

En la nocturna claridad
me olvidé
de que nunca habías nacido.

 

Testamendo da mulher suspensa

Eis o que vos deixo:
um leve gosto
de renascer lembrada.

E um falso desejo de ser esquecida.

Que eu virei
buscar a espuma da onda
que ficou para sempre por quebrar.

Beleza não me bastou:
o que quis ser
foram cetins de fogo,
pétalas de cinza depois do abraço.

Nem flor invejei:
o que mais ilumina
vem de um oceano escuro.

Esperanças tive: todas naufragaram
ante cansaços e remorsos.

Procurei ilhas e mares:
só havia viagens,
travessias de água
nos olhos de quem amei.

Num mundo com remédios parcos
não clamei bravuras.
Injusto é viver
em perecível ser.

Menina,
aprendi a desenrolar tapetes
em rasos pátios voadores,
varandas maiores que o mundo
onde o tempo à nossa mão vinha beber.

Meus pequenos dedos
rasgaram céus,
mas o ensejo era largo:
em mim secaram
lembranças de um mar antigo.

Assim,
tudo o que sou
já fui
na criança que sonhou ser tudo.

Meus lutos, sem emenda, carrego:
viuvez de mulher
não vem de marido.

Vem do amor não mais sonhado.

Com a fragilidade de um riso
enfrentei ruínas e derrotas
e apenas a vida, calada, me calou.

Tudo falei com meus amantes.
Perante o amor, porém, não tive palavra.

O que da vida me restou:
pegadas alheias som meus pés molhados.

Viver sabe quem ainda vai viver.

Deixo-me,
mulher que quase foi,
à mulher que nunca fui.

 

Testamento de la mujer suspendida

He aquí lo que les dejo:
un leve gusto
de renacer recordada.

Y un falso deseo de ser olvidada.

Que yo vendré
a buscar la espuma de la onda
que quedó para siempre por quebrar.

Belleza no me bastó:
lo que quise ser
fueron satenes de fuego,
pétalos de ceniza después del abrazo.

Ninguna flor envidié:
lo que más ilumina
viene de un océano oscuro.

Esperanzas tuve: todas naufragaron
ante cansancios y remordimientos.

Busqué islas y mares:
solo había viajes,
travesías de agua
en los ojos de quien amé.

En un mundo con remedios leves
no clamé valentías.
Injusto es vivir
en perecedero ser.

Niña,
aprendí a desenrollar tapetes
en rasos patios voladores,
balcones mayores que el mundo
donde el tiempo a nuestra mano venía a beber.

Mis pequeños dedos
rasgaron cielos,
pero el momento oportuno era largo:
en mí se secaron
recuerdos de un mar antiguo.

Así,
todo lo que soy
ya lo fui
en la niña que soñó serlo todo.

Mis duelos, sin enmienda, cargo:
viudez de mujer
no viene de marido.

Viene del amor no más soñado.

Con la fragilidad de una risa
enfrenté ruinas y derrotas
y apenas la vida, callada, me calló.

Todo hablé con mis amantes.
Frente al amor, no obstante, no tuve palabra.

Lo que de la vida me quedó:
pisadas ajenas sobre mis pies mojados.

Vivir sabe quien aún va a vivir.

Me dejo,
mujer que casi fue,
a la mujer que nunca fui.

 

 

As ruas

No tempo
em que havia ruas,
ao fim da tarde
minha mãe nos convocava:
era a hora do regresso.

E a rua entrava
connosco em casa.

Tanto o Tempo
morava em nós
que dispensávamos futuro.

Recolhida em meu quarto,
a cidade adormecia
no mesmo embalo da nossa mãe.

À entrada da cama,
eu sacudia a areia dos sonhos
e despertava vidas além.

Entre casa e mundo
nenhuma porta cabia:
que fechadura encerra
os dois lados do infinito?

 

Las calles

En el tiempo
en que había calles,
al final de la tarde
mi madre nos convocaba:
era la hora del regreso.

Y la calle entraba
con nosotros en casa.

Tanto el Tiempo
moraba en nosotros,
que prescindíamos del futuro.

Recogida en mi cuarto,
la ciudad adormecía
en el mismo arrullo de nuestra madre.

A la entrada de la cama,
yo sacudía la arena de los sueños
y despertaba vidas más allá.

Entre la casa y el mundo
ninguna puerta cabía:
¿qué cerradura encierra
los dos lados del infinito?

 

Pó, além

Eis-me enfermo
apenas de ter corpo,
exausto
de me ausentar da alma.

Eis-me, sem poema,
sem asa e sem palavra.

Eu,
que já fui gente,
agora,
já nem de mim sou parente.

Que cura posso ter
se o amor
foi em mim
a mais doce doença?

Alguns dizem:
basta-me um navio
e todo o mar se torna meu.

Outros dizem:
uma garça
e o céu desaba em minha mão.

A mim,
nem mar nem céu
me devolvem garça ou navio.

Da flor não disputei
nem perfume nem pétala.

O pólen,
sim, atapetou o chão deste poema.

 

Polvo, más allá

Heme aquí enfermo
solo de tener cuerpo,
exhausto
de ausentarme del alma.

Heme aquí, sin poema,
sin ala y sin palabra.

Yo,
que ya fui gente,
ahora,
ya ni de mí soy pariente.

¿Qué cura puedo tener
si el amor
fue en mí
la más dulce enfermedad?

Algunos dicen:
me basta un navío
y todo el mar se vuelve mío.

Otros dicen:
una grulla
y el cielo se cae en mi mano.

A mí,
ni mar ni cielo
me devuelven grulla o navío.

De la flor no disputé
ni perfume ni pétalo.

El polen,
sí, alfombró el suelo de este poema.

 

 

Escrita

Tenho fome de um nome
e procuro-o para lém dos idiomas
como garimpeiro de vozes
esgravatando um chão de silêncios.

Ecoa em mim
um búzio sem mar,
um peixe agoniza
no estremecer da página nua.

Hoje fui beijado por serpente.
E me espelhei,
água sobre a lua.

Hoje escrevi mel
sobre a picada da abelha:
isso a que outros chamam poesia.

 

Escritura

Tengo hambre de un nombre
y lo busco más allá de los idiomas
como explorador de voces
escarbando un suelo de silencios.

Resuena en mí
un caracol sin mar,
un pez que agoniza
en el estremecer de la página desnuda.

Hoy fui besado por la serpiente.
Y me reflejé,
agua sobre la luna.

Hoy escribí miel
sobre la picadura de la abeja:
eso a lo que otros llaman poesía.

 

 

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