Cuento sin WS

Carlos León 

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-Oe, ya, a la mierda, ¿tienes tiempo?

-Hay que bajar acá no más. ¡Esquinaaa! ¡Esquina bajan!

-Oiga, ¿no escucha? ¡Hiraoka bajan!

-Nada, hay que huevear un rato. ¿Por acá no decías que venden chelas?

-Pero tienes tiempo, ¿no? ¿Qué hora es, las ocho? Sí, sobrado. Mis viejos me harán chongo pero qué chucha.

-Porque soy mujer y toda la huevada. Igual en dos meses acabamos el colegio. Huevóooon, ¡en dos meses! Ala, me siento vieja.

-Yo no sé. Esta es tu zona.

-Manya, ¿y cómo es el lugar?

-¿Con canchita? Qué paja. Nunca he ido a un sitio así, alucina.

-Ah, vamos pues.

-No manyo mucho, la verdad. Mi viejo ni cagando me trae por acá. Para él esto es la jungla, alucina, con lianas y monos y huevonas tirándole lanzas. Nosotros cruzamos rumbo a La Punta no más, pero cruzamos de verdad: ni siquiera para en los semáforos, ah, porque cree que le van a robar las llantas. Claro, mucho cholo, mucho negro.

-¿Un supermercado? ¡Scala, claro! Scala Gigante. Claro que me acuerdo. Puta, qué viejos estamos. Pero yo iba solo al de Pardo o al de Camino Real. Este ni lo conocía.

-Esos locales también son chupódromos, ¿no?, los de allá. Manya. O sea, antes de entrar a Marina Park la gente se sazona aquí. Más barato, claro.

-Tiene su gracia, ah. Manya: sus borrachos, su tele, sus mesitas de plástico, su baño que huele a pichi. ¿Qué partido es ese?

-No veo mucho fútbol. O sea, entiendo las reglas: sé que es un off side, por ejemplo, que es baaastante. Pero no estoy pegada como Rodrigo, ponte, que se queda HORAS mirando fútbol todos los fines de semana. Pero de verdad, huevón: to-dos los fines, to-dos

Horas

de horas

pegado

como un

reverendo

cojudo

mirando

todassslasligas:

la inglesa la española la italiana la argentina la brasilera el Apertura el Clausura, ¡todas, todas!

-Perdóname. ¡Señor! Disculpe, ¿nos trae tres cervezas? Pilsen está bien. Sí, una por una, por favor.

-¿Cuánto tienes, ah? A ver. Tengo diez… doce… quince. Puedo poner 3 chelas y me quedo con 3 lucas para irme. Oe, verdad, ¿no tienen Cusqueña, no?

-Ya, sobrado, seis chelas: tres, tres. Además, tú vives cerca.

-No, qué me vas a acompañar, no seas huevón. Ni qué fueses mi viejo o mi flaco. Y a ellos tampoco los dejo acompañarme. Gracias, señor. Perdone, ¿tendrá canchita? Graaacias.

-Porque puedo sola. Si necesito que me acompañen, lo pido, ¿manyas? Pero si no, no tienen por qué hacerlo.

-Tranquilo, no es nada contra ti. Son cosas que me rayan no más.

-Oe, deberíamos estar estudiando para el examen de admisión, ¿no?, en vez de estar chupando acá como huevones.

-A mí tampoco me preocupa. O sea, estudio y todo, pero tampoco estoy palteada.

-Ah, de hecho, huevón. De-he-cho. Si no ingreso mis viejos me mandan a la mierda y me dirán que vaya a la de Lima o a la UPC a estudiar negocios, derecho, marketing, cualquier de esas huevadas. ¡Señor!, ¿me trae la segunda?

-Ni cagando. ¿Tú ya le contaste a tu vieja que vas a literatura?

-¿A qué te cambiaste? Pendejo.

-¿También? Qué, ¿me estás siguiendo, qué chucha?

-Te estoy jodiendo, pavo. Sirve, más bien.

-Tampoco es que sepa bien qué quiero, ah. Voy a sociología –bueno, vamos-, pero me vacilan varias cosas. Historia, por ejemplo. Literatura mismo. Pero eso ya lo veré bien en Generales, ¿no? Pero sí, Letras, de hecho. Sociales, Humanidades. Cualquier cosa menos derecho.

-Exacto. Derecho jamás. Salud.

-Alucinante, ¿no? Cuando era chibola me decía “puta, acabaré el colegio en el 2002, el próximo milenio, falta un cuuulo” de tiempo. Y ahora faltan dos meses no más.

-La fiesta, verdad.

-A la franca, no sé si vaya. ¿Pediste la tercera, no?

-¿De verdad quieres hablar de eso? No seas huevón. Sí, y canchita, señor, por favor.

-No me parece importante ni nada. Si Rodrigo quiere ir, que vaya. Ni que estuviésemos pegados.

-Todo lo de la fiesta me parece una cojudez, de verdad. Pero en vez de hablar de eso ve sirviéndote ese conchito para pedir las otras tres chelas. Te toca poner, ah. Voy al baño.

-Ya está. ¿Qué suena, ah?

-No, ni idea. No sé nada de salsa. alucina. Oe, ¿pediste las otras tres, no?

-Puta, qué lento eres, ya estás borrando cassette. ¡Maestro! Tres más. ¡Y canchita, por fa!

-Tres por diez, ¿no, señor? No pues, cómo va a ser, si su cartel dice 3 x 10 ahí grandazo. Ya, once cóbrenos. Mire que somos escolares.

-¿Rodrigo? Rodrigo es un imbécil. Insoportable. Pero tenemos medio año ya y le tengo un cuuulo de cariño, pero somos muy diferentes.

-No tanto como eso. Ponte, él no vendría a un lugar así. Y menos conmigo. El huevón creería que nos van a asaltar, estaría palteado todo el tiempo. No toma combi, alucina. Ni para ir al cole. Pasando Pershing el huevón no manya nada, su cabeza es como… ¿manyas esos mapas de Starcraft? No, yo no juego esa mierda, mi hermano sí. Pero en esos mapas las partes donde no has estado son manchas negras. Ya, para Rodrigo TO-DO más allá de Pershing es una mancha negra. Salvo la Católica, que es una manchita de luz.

-Quizá… Fácil tienes razón. Aunque siempre me he dicho que es normal encontrarte con gente diferente y entenderte. Como nosotros, ¿no?: somos diferentes pero acá estamos. Aunque no, estoy hablando huevadas: nosotros somos más parecidos.

-No jalo, alucina. Con él es todo bien cojudo, bien “hola, ella es mi flaquita, va a estudiar esta cosa rara en la Católica porque es rebelde y por eso se vista así, pero es mi flaca y todo es bravazo”. No aguanto, en verdad. Ya, ya fue.

-Porque no es tan fácil romper. ¿Tú acaso has roto alguna vez? Ni flaca has tenido.

-Entonces, pues. No jodas. No es llamarlo y decir “oe, causa, ya fue”. Va a armar un chongazo, sus patas van a empezar a joder, puta, va a ser un chongo maleadazo. Además, faltan dos meses para la fiesta de promo. Lo cago. Pero la verdad es que no quiero ir.

-Sí. Ni con él ni con nadie.

-Sirve bien, oe. Mucha espuma. ¿Tienes puchos, más bien?

-Ya, ya, estamos hablando mucho de mí. ¿Tú con quién vas a ir? ¿Ya sabes?

-¿Ves? Es una huevada, ¿ves? Mira cómo te has rayado porque no sabes con quién ir. Hasta colorado te has puesto.

-¡No vayas, pues! Qué chucha. Un pata mío no fue a su fiesta de promo y con esa plata compró ron con sus patas y se fueron a chupar al parque.

-Es que hay otra huevada más de imagen, ¿manyas? No es solo con quién vas, sino cómo se la huevona, de qué cole es, dónde vive. Todo es acumular huevadas. Símbolos, ssstatus, nombresss. ¿Manyas a Pierre Bourdieu, has oído de él? Es un francés, sociólogo, búscalo en Yahoo. Tiene una idea bien paja, la del capital simbólico.

-Yo leí esa vina y dije “esssta huevada quiero estudiar”. Por eso voy a sociología, aunque mi viejo ni sssepa qué es. Bueno, yo tampoco. Puta, ya essstoy pronunciando mal. ¿Ya es la sexta chela? Con razón.

-Salió en un suplemento de El Peruano. Ahí lo tengo en mi jato. Te lo paso. ¿Cómo me hubiese enterado si no? ¿En el cole? Pfff. En el cole solo enseñan huevadas.

-Qué paja esto de chupar con canchita, de verdad. Hay que venir más seguido.

-¡Menos, huevón! ¿Mi viejo aquí? Fácil iría a un lugar así con mi hermano, ¿pero conmigo? ¿Con mi vieja? Ni cagando. Además, mi viejo tiene siempre presente esta huevada del, puta, ¡justo lo que te hablaba!: del capital simbólico. O sea, “ya me rajé trabajando para que vivamos acá, ya me saqué la mierda para pagarte ese colegio y tengas los amigos que tienes, ¿manyas?, ¿y ahora quieres estudiar esa carrera de mierda que no da plata y te largas a tomar chela con canchita por el Callao?”.

-¿Cómo era?

-Sí, él es mi viejo.

-No me di cuenta… ¿te miró feo?

-Puta, puede ser… es medio huevón… No sé… ponte, a Natalia no la mira igual que a Melissa. Con Natalia es más atento, más paja, con Melissa pone un poco su cara de culo, ¿no?, como diciéndole “tú qué haces acá”. Me llega.

-Sí, ve. Te espero. Es esa puerta, la azul.

-No, no lo he leído. ¿Qué tal es?

-Ángel siempre hablaba de Onetti en clase. Se ponía a hablar de Santa María y luego de Faulkner con Yoknapatawa. Aguanta: Yoknaw – pataw – pa. ¿Así es? Es con ve doble. No, con dos ve dobles. ¿Cómo chucha se escribe? No sé.

-El sonido y la furia. Pero acabo de leer El Aleph. Mírame: es de la CON-chasumadre. El cuento más paja es Emma Zunz. Léelo.

-Zunz, con z al inicio y al final, pero tampoco sé cómo se pronuncia. ¿Sans? ¡Maestro! ¿Cancha?

-Nooo, Hesse jamás. Todosss quieren a Hesse porque, puta, creen que se encuentran a sí mismos en Demian o El Lobo Estepario. Son huevadas.

-No, a Lezama no. Aunque tengo Paradiso. Pero, puta, en lugar de estar leyendo novelas deberíamos estarrr estudiannndo, huevón, ¿no crees? Formato de mierda: Razonamiento Verbal, Matemático, marcando huevadas como si fuésemos robots, me llega al pincho. Pero igual, me faltan números. En algebra me defiendo. Trigonometría es el roche.

-Además, ¿para qué nos va a servir? Para sacar la cuenta de la chela. Puta, ya no queda.

-Verdad, ¿qué hora es? ¿Las once ya? Ya fue, ya. Que mi viejo se ase.

-¿No tienes más fichas, no?

-Sí, ¡a la mierda! Préstame, préstame. El lunes te devuelvo.

-¡Maestro, tres más! ¡Y cancha! No se olvide.

-Sí, ¿no? Ya estoy hablando distinto. La cagada.

-Hubiésemos comprado ron mejor.

-Con Rodrigo qué voy a chupar ron. Con sus patas sí se va a la Bajada Balta a mezclar Capitán Kidd en una jarra de plástico, pero conmigo solo quiere chupar en lugares fichos, huevón de mierda.

-Todosss ustedes hacen esa huevada, ¿no? Entre ustedes se hacen los machos y combinan Baccarat con Kola Real de limón, pero aparece una flaca y ssse hacen los señoritos. ¡Hasta te sirven la chela, huevón! A mí sssiempre me quieren servir la chela en mi vasito como si fuese manca.

-No sssé, huevón. Me llega al pincho porque tienes que ir con vestido maquilladaaa y entaconadaaa y no sé qué chucha más solo para que alguien te saque a bailar. Puta madre, es horrible, huevón, horrible. Es como Animal Planet. Un comportamiento bien de mandril. Por eso voy a estudiar sociología.

-Sí, huevón, me sssiento en National Geographic. ¡Jefe! Canchita, por fa.

-Rodrigo me llega al pincho, de verdad. Y eso que no tengo.

-¿Sajsss quéee? Voy a romper con ese huevón de una vez. ¿Dónde hay teléfono público?

-Préstame una china. Con un sssol cincuenta me alcanza para tres minutos. Ojalá el teléfono no se trague mi moneda.

-Quédate acá, no más. Ve pidiendo la… ¿la octava, ya sssería? Ala mierda.

-Puta, vas a tener que prestarme más plata. Me tiré todas mis monedas con ese huevón. Hasta la borrachera se me pasó.

-¡No quería colgar! Lo estoy cancelando y se pone a hablar. Sí, cálmate, estás borracha, mañana lo vemos.  Al final le tuve que decir “oe, lo siento, se me acaba mi moneda”.

-Qué cagué de risssa, huevón, ¿cómo vas a cancelar a alguien así? Qué hasta las huevas: “oe, Rodrigo, lo sssiento huevón, se me acaba mi moneda”. Ta’ que soy la cagada.

-Yo no más me puedo decir la cagada. Tú no. ¿O me estás gileando?

-Ya, normal. Salud.

-Igual tenemos… ¿cuánto para el examen de admisión? ¿Un mes? Dos, ¿no?

-No he estudiado ni mierrrda, huevón. Pero igual, apunta, huevón, pa’ tu libro: voy a ingresar y voy a cagar a TODO el mundo: a mis viejos, a los profes del cole, a todos los que me decían que no iba a ingresar por no estar en una pre, al huevón de Rodrigo que solo quiere hacer plata. A todos los voy a cagar.

-Sí, huevón, ¿no? Ahora que lo dices, no sé si al postular a sociales estamos castigando a nuestros viejos o nos estamos castigando nosotros. Conchasumare.

-No pueees, jeeefe, ¿cómo se va a acabar la canchita? Sí ahí yo estoy viendo su sartén. Fría un poquito más, no sea malo.

-¡Claro! ¿Ves, huevón? En el cole yo quitaría religión y pondría sociología y a la mierda.

-Qué rico, esta cancha está calientita. Prueba. Cuidao que te quemas. Sí, la última, jefe.

-Oe, yo me voy a mi jato en taxi no más. Que pague mi hermano, mi vieja, el guachimán, no sé. No, tú vete a tu jato no más, qué chucha me vas a acompañar, ni qué fuese La Sirenita. Esta y nos vamos.

-¿Y tú? Alguien por ahí tendrás, ¿no?

-Mejor, huevón. Mejor estar solo.

-“Oe, no puedo, se me acaba mi moneda”. Ay, conchasumare. Ya se me cayó la chela por la risa. ¡Jefe! ¿Trapito?

-Así debí hacer hace tiempo. Llamarlo y decirle: “compa’re, se me acaba mi moneda”.

-Mejor no vayas. Todas las cojudas están “putaaa, huevonaaa, ya quiero iiir”. Aj, alucina. Aj.

-¡Gracias a usted, jefe! Sí, sí, ya volveremos. O si no vuelvo yo sola.

-Bien paja este lugar, ah. ‘Pera, voy a grabármelo:  está al costado de… Marina Park, en el cruce de La Marina con… ¿Universitaria?… Ala mierda, no sé bien dónde estoy. No, estoy picada no más. ¡Manya!, ¿esas son putas, no? La cagada.

-Mira su falda, huevón. Mira sus tetas. La cagada. Y son de verdad. ¿Cuánto cobran, sabes?

-No te vayas, huevón, acércate. ¡Hola, amiga!

-Ya, cruzamos, ¿no? ¿O quieres volver con las amigas?

-Yo tomo carro para arriba y tú tomas para abajo.

-Cuidado, huevón. ¡Cuidadooo!

-Puta madre, huevón, casi te chanca esa combi.

-¿Ah?

-No, en serio no te oigo bien.

-Oe, ¡no seas huevón! Te acabo de decir que no voy a ir ni cagando. Vamos al parque ese día, mejor. Claro, ron Cabo Blanco: destila adrenalina.

-Puta, no, estás hablando de borracho. Mejor cruzamos de vuelta te embarco yo a ti, ¿ya?

-Oye, pero en serio el lunes te devuelvo tus fichas.

-Sí, y te llevo la cosssa esa de Bourdieu, pa’ que la fotocopies aunque sea.

-Llámame en la noche, de paso que me haces acordar. O hablamos por Messenger.

-Buenas, ¿cuánto me cobra a Miraflores? Avenida La Paz. ¡Nooo, mucho! No, está bien, gracias.

-Oe, ahora que lo pienso, qué paja, huevón, que tú también vivas en La Paz, pero de La Perla. ¡Ajáaaa! Somos vecinos.

-Buenas, ¿aquí no mássss a La Paz, en Miraflores? Sí, por el Melitón Porras. ¿Diez? Pero le pago al llegar, ¿está bien?

-Cuídate, vecino. Hablamos en la noche.

-Tranquilo. Yo puedo irme sola.

-¡Oye, oye!

-Cruza bonito. No te vayan a chancar.

 

 

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