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Entrevista a Louise O. Vasvari

Keynote Speaker en el  XXIV Congreso de Estudiantes Graduados LAILAC

 

El congreso anual de estudiantes del departamento de Latin American, Iberian and Latino studies de CUNY, abrió con la intervención como keynote speaker de Louise O. Vasvari, profesora emérita de la universidad neoyorkina Stony Brook, especializada en literatura medieval, sociolingüística, sexualidad y literatura, así como estudios húngaros y del holocausto –todas estas áreas de estudio influenciadas por la teoría de género. Entre sus abundantes publicaciones destacan The Heterosexual Body of the ‘Mora Morilla’ (1999) y A Companion to the ‘Libro de Buen Amor’ (2004), junto a la coautora Louise Haywood. Louise O. Vasvari abrió el congreso de estudiantes con su ponencia Queering la Donçella Guerrera ( y Queering la Edad Media) en la que, por un lado, analizó el romance de La Doncella Guerrera desde una perspectiva queer y, por otro, presentó distintas instancias en diferentes momentos históricos y geográficos de las prácticas de género-sexuales que se escapan de la heteronormatividad. Al finalizar la ponencia el equipo editorial del LL Journal le hizo una pequeña entrevista que recogemos a continuación.

 

Durante tu ponencia has hecho hincapié en la importancia de detectar los puntos ciegos que han sido ignorados o censurados por los estudios literarios hegemónicos, como puede ser el caso de la filología que en su intento de mostrarse rigurosa no permite el análisis de textos partiendo de contextos sociohistóricos o implantando ideas consideradas contemporáneas para su análisis. ¿Qué recursos utilizas cuando te enfrentas al análisis de un texto medieval para salir de esa epistemología heredada y hegemónica que a veces no permite vislumbrar lecturas alternativas?

-Un recurso muy potente es prestarles atención a los pliegos arrancados, a la censura, a la crítica que tergiversa el texto existente o a las notas al pie de página. En ese sentido, no son blank spaces sino que siempre han estado ahí pero se ha decidido mirar hacia otro lado. Además, dos cosas de las que hay que escapar para poder aproximarse a formas alternativas de análisis son el monolingüismo y el monoculturalismo. De tal forma que una de las críticas que se le pudiera hacer tanto a Menéndez Pidal como a Sánchez Albornoz es justamente el haber estado encerrados en el monoculturalismo. Aquellos que han hecho los mejores trabajos tanto en el hispanismo como en la literatura medieval francesa eran a menudo judíos del centro de Europa. No eran franceses, ni españoles, venían de otras culturas y tuvieron que aprender la lengua y culturas dominantes, dotándoles de la condición de multilingüe. La idea es mirar desde la periferia. Y esto es lo que también hace el feminismo. Las mujeres son la mayoría pero no funcionan socialmente como mayoría. La clave es no empezar desde el centro.

Hoy en día, especialmente en Estados Unidos, hay una división muy clara entre lingüística y literatura. A mí personalmente no me interesa la literatura como belles lettres, me interesa como parte de la cultura. La literatura y el folklore funcionan a través de la lengua. El multilingüismo como ventana y herramienta con la que mirar al mundo, permite la aprehensión de distintas literaturas, de distintas formas de entender. En el caso del romance, considero necesario aprender a hablar romance para entender que éste habla a través de los personajes. El romance acaba siendo un idioma más. La comparativa literaria es la clave para explorar y comprender esos puntos ciegos. Un monolingüe no tiene modo de salir. Este es el ejemplo que daba en mi ponencia sobre los estudios queer que no salen del análisis de escritores de la alta aristocracia inglesa o americana, como es el caso de Oscar Wilde. Creo que existe el imperativo de buscar en otros lugares.

En su exploración histórica de las distintas representaciones queer en la cultura popular ha hecho referencia a las santas vestidas de hombre y a las santas barbudas. Nos preguntábamos cuál es la función de estas representaciones híbridas dentro de la tradición religiosa.

-Suele haber más santas vestidas de hombres que barbudas. Realmente se trata de un proceso de asimilación. La sociedad al final tiene dos vías, o eliminar a toda persona que se salga de los cánones establecidos o darle un papel concreto. Esto se ve claramente en el caso de los muxes, el llamado tercer sexo en Oaxaca, México. Su papel suele ser marginal, sobreviviendo a través de la prostitución u ocupándose de la familia. Otro papel era hasta hace no tanto el de la mujer soltera que cumplía con su rol de cuidadora y cumplía con las normativas de moralidad establecidas, como ir a la iglesia etc, sin poder ser libre para configurar su propia vida. En la Edad Media, durante la cultura cristiana, la mujer que no quería casarse tenía el convento como única escapatoria. A veces a algunas de ellas se las permitía entrar en el claustro con hombres, lo que las convertía en hombres sociales.

Las santas barbudas son un fenómeno distinto. Eran mujeres que enfermaron de anorexia nerviosa que les provocaba hirsutismo. Sin embargo, desde la retórica cristiana este fenómeno es visto como un milagro y así se cuenta en las historias de la Santa Librada, a la cual Dios le concedió una frondosa barba para poder escapar de un matrimonio concertado con un musulmán. 

 

En tu ponencia has aseverado que se puede ser queer sin ser LGBT y viceversa. ¿Podrías desarrollar esta idea?

-Queer significa, a grandes rasgos, no dejarte encerrar. La sexualidad no es un factor determinante. Tenemos el ejemplo de Eve Kosofky Sedgwick que es heterosexual y queer puesto que ha tenido una forma de vida alternativa al margen de las convenciones sociales. Por otro lado están Marjorie Garber que es bisexual, Judith Burler que es lesbiana o Jack Halberstam que es transgénero. Cada una de estas personas representan la teoría queer aunque tengan un enfoque distinto. Así mismo existen relaciones LGBT que siguen reproduciendo formas de vida heteronormativas, generalmente por un deseo de pertenencia e integración. El factor determinante no es la sexualidad o el género sino reproducir o no los mandatos de la sociedad heteronormativa que no acepta aquello que se salga de sus propios parámetros. Considero pues que es contraproducente definir lo queer como simplemente una orientación sexual sin tener en cuenta los modos de perpetuación de desigualdades que se producen. Por ejemplo, como comentaba en la ponencia, Radclyffe Hall fue una mujer lesbiana que perpetuaba las relaciones de poder. La decisión de no reproducir estas relaciones de poder es lo que te hace queer.

 

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