Breve comentario y traducción de tres poemas del libro Os inocentes de María do Cebreiro

Lorena Paz López
The Graduate Center
The City University of New York
lpazlopez@gradcenter.cuny.edu

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En una carta a su madre de enero de 1799 Hölderlin llama a la poesía «la más inocente de todas las ocupaciones» ¿Por qué es «la más inocente»? Porque la poesía se muestra en la forma modesta del juego. Sin trabas, inventa su mundo de imágenes y queda ensimismada en el reino de lo imaginario. En virtud de ese juego, la poesía escapa de la seriedad de las decisiones, que siempre nos comprometen. Hacer versos es una tarea totalmente inofensiva, además de ineficaz, puesto que la poesía no es más que un hablar y un decir. No comparte nada con las acciones que inmediatamente se insertan en la realidad y la transforman. La poesía es como un sueño, pero sin realidad ninguna. Un juego de palabras sin la seriedad de la acción. La poesía es inofensiva e ineficaz. ¿Qué puede haber menos peligroso que el lenguaje?

 Martin Heidegger, Hölderlin y la esencia de la poesía

 

Con esta reflexión de Heidegger sobre las posibilidades de la poesía como herramienta de transformación política concluye el poemario Os inocentes, de María do Cebreiro (Santiago de Compostela, 1976). Acostumbrados a situar las citas en la parte inicial del libro y a emplearlas como una autoridad y guía de lectura, encontrarnos con Heidegger inmediatamente después del último poema ─en el que un nosotros recuerda con furia cuál es su posición en un tiempo y en una historia que le han sido arrebatados─ nos sitúa ante un debate moral y en un diálogo irónico con el filósofo. Se cierra el libro y uno se pregunta en qué bando se encuentra.

Ya hace mucho tiempo que la guerra dejó de ser un asunto de armas materiales. Esta guerra actual, latente, silenciosa, palpitante, es la que recorre las obras más recientes de la poeta gallega: A guerra (escrito junto a Daniel Salgado, Barbantesa, 2013), Os inocentes (Galaxia, 2014) y O deserto (Apiario, 2015). Los tres poemas traducidos son una breve muestra de los ejes sobre los que pivota el poemario: ¿cómo vivir en un tiempo mezquino?, ¿quiénes son realmente los inocentes?, ¿pueden ser armas los afectos?, ¿cuál es el poder del lenguaje en esta guerra? No hablamos aquí del viejo tópico de la literatura comprometida, se trata de creaciones en las que estética y transformación social se dan la mano, en las que resuenan ecos rancierianos y deleuzianos, páginas por las que Badiou, Derrida y Lacan se pasean y uno, si tiene sentido de la orientación, se los encuentra.

Sobre el traductor se suele decir que es un lector privilegiado y no hay afirmación con la que esté más de acuerdo. Mentiría si ocultase que ha sido puro disfrute trasladarme entre estos versos y mis dos lenguas madre, pero no ha sido solamente por egoísmo que he emprendido la modesta tarea. Existe un desconocimiento profundo de las literaturas pertenecientes a las naciones sin Estado que conforman la Península Ibérica y la traducción, sea al idioma que sea, siempre va a ser uno de los múltiples puentes que es necesario construir ─y nunca quemar─ en esta guerra. Yo no creo en la inocencia de la poesía y, todavía menos, en la inocuidad del lenguaje. Y tú, lector, ¿en cuál de estos bandos construyes tu trinchera?

De Os inocentes
María do Cebreiro
Trad. Lorena Paz López
Editorial Galaxia, 2014

EL LENGUAJE del que disponemos
para hablar de nuestro cuerpo
tiene torsiones ─cosas que se retuercen─
y cierta magia. La siento bailar dentro de la carne,
y junto con los nervios
me hace olvidar por un instante
la mezquindad de este tiempo. Le encontramos un límite
a nuestra resistencia, pero la verdad
es que nuestra resistencia no es escasa.
Leemos cosas hermosas
en otra lengua: “Nómadas de nuevo,
nuestro desierto es infinito./ La República
volverá”. Hablamos de los nervios en el estómago
como si fuesen disociables de la lectura
y del pensamiento y no lo son.
Hablamos de la ardiente sensación de conservar
la vida ─una flecha sin arco,
una sed, un impulso.
¿Será ese nuestro único tesoro?

 

A LINGUAXE da que dispoñemos
para falar do noso corpo
ten torsións ─cousas que se retorcen─
e certa maxia. Síntoa bailar dentro da carne,
e canda os nervios
faime esquecer por un instante
a cativeza deste tempo. Atopámoslle un límite
á nosa resistencia, pero a verdade
é que a nosa resistencia non é escasa.
Lemos cousas fermosas
noutra lingua: “Nómadas de nuevo,
nuestro desierto es infinito./ La República
volverá”. Falamos dos nervios no estómago
como se fosen disociables da lectura
e do pensamento e non o son.
Falamos da ardente sensación de conservar
a vida ─unha frecha sen arco,
unha sede, un impulso.
Será ese o noso único tesouro?

 

SE A LINGUA fose unha peneira de vidro
as palabras darían perforado os recordos.

Pero hai cartos. Hai cousas
que perder e gañar.

 

Eu interveño a imaxe que el fabrica.
Deseño rozaduras nas súas armas.

 

Falamos contra a morte.

 

Ningunha posición de fala é realmente lexítima.

 

En tempos de perda, o significado é a perda.

 

Por exemplo, o anarquista ardente e abnegado
que non existe máis que no libro de historia,
ou (por momentos) no interior dos seus ollos.

 

Soña con demoler todo o que vemos
porque é inocente. A impotencia
(e non exactamente a bondade)
é aquilo que define os inocentes.

 

Terror, palabra de orde do desexo.
O voo das mans caza paxaros pero non os mata.

 

SI LA LENGUA fuese una criba de vidrio
las palabras conseguirían perforar los recuerdos.
Pero hay dinero. Hay cosas
que perder y ganar.

Yo intervengo la imagen que él fabrica.
Diseño rozaduras en sus armas.

 

Hablamos contra la muerte.

 

Ninguna posición de habla es realmente legítima.

 

En tiempos de pérdida, el significado es la pérdida.

 

Por ejemplo, el anarquista ardiente y abnegado
que no existe más que en el libro de historia,
o (por momentos) en el interior de sus ojos.

 

Sueña con demoler todo lo que vemos
porque es inocente. La impotencia
(y no exactamente la bondad)
es aquello que define a los inocentes.

 

Terror, palabra de orden del deseo.
El vuelo de las manos caza pájaros pero no los mata.

 

O QUE NÓS SENTIMOS
está para alén das árbores.
Nin a música nos salva nin a terra nos condena.
Non hai estrela que o escoite
nin fábula que o transmita.
Ningunha imaxe nos traduce.

 

Somos o coro sen a traxedia.
Somos a vida sen a morte. Non somos a morte.

 

Cando o sol sexa un círculo de lume.
Cando da nosa roupa non se desprendan fíos,
migas do noso prato, suor do noso esforzo.
Cando o universo comprenda
que conseguiremos detelo
como unha detonación suspende o aire.
Cando a nosa sombra se estenda sobre a terra
igual que un tranvía de chuvia no deserto.

 

Pertencemos ao mundo
como as dúas pezas que fan unha tesoura.
Pertencemos ao tempo
como unha ovella á man que a corta
até deixala espida.

 

Non somos a forza bruta nin as raíces.
Non somos nin a toupa nin o cóndor.

 

Somos o desamor, pero somos o sexo.
Somos a fame, pero somos o pan.

 

Non temos voz para que nola deades.
Non temos corpo para que o abracedes.
Ninguén rompeu os nosos soños
porque nunca soñamos.
Ninguén pisou a nosa vida
porque nunca tivemos chan.

 

Chamádeslle violencia á nosa paixón pola verdade.

 

Non hai ferida sen sangue, nin tempo sen historia.
Pero nós non batemos
na porta do mundo para entrar.
Nós batemos na porta do mundo
para que non durma.

 

LO QUE NOSOTROS SENTIMOS
está más allá de los árboles.
Ni la música nos salva ni la tierra nos condena.
No hay estrella que lo escuche
ni fábula que lo transmita.
Ninguna imagen nos traduce.

 

Somos el coro sin la tragedia.
Somos la vida sin la muerte. No somos la muerte.

 

Cuando el sol sea un círculo de fuego.
Cuando de nuestra ropa no se desprendan hilos,
migas de nuestro plato, sudor de nuestro esfuerzo.
Cuando el universo comprenda
que conseguiremos detenerlo
como una detonación suspende el aire.
Cuando nuestra sombra se extienda sobre la tierra
igual que un tranvía de lluvia en el desierto.

 

Pertenecemos al mundo
como dos piezas que hacen unas tijeras.
Pertenecemos al tiempo
como una oveja a la mano que la corta
hasta dejarla desnuda.

 

No somos la fuerza bruta ni las raíces.
No somos el topo ni el cóndor.

 

Somos el desamor, pero somos el sexo.
Somos el hambre, pero somos el pan.

 

No tenemos voz para que nos la deis.
No tenemos cuerpo para que lo abracéis.
Nadie rompió nuestros sueños
porque nunca soñamos.
Nadie pisó nuestra vida
porque nunca tuvimos suelo.

 

Le llamáis violencia a nuestra pasión por la verdad.

 

No hay herida sin sangre, ni tiempo sin historia.
Pero nosotros no golpeamos
la puerta del mundo para entrar.
Nosotros golpeamos la puerta del mundo
para que no se duerma.

 



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