De la glotopolítica y la sociolingüística crítica a la racialización del español en los Estados Unidos

Una conversación con José del Valle, director del Doctorado en Lenguas y Literaturas Hispánicas y Luso-brasileras del Graduate Center de CUNY

 

Por Jorge Alvis (JA), doctorando en sociolingüística del programa de Lenguas y Literaturas Hispánicas y Luso-brasileras del Graduate Center de CUNY; profesor asistente del Departamento de Lenguas Modernas, Brooklyn College, Nueva York (jalvis@gradcenter.cuny.edu).

 

En marzo de 2017 me reuní con José del Valle para entrevistarlo en su oficina. Tras seis años al frente del Departamento de HLBLL, y próximo a iniciar su año sabático, me pareció que era un momento adecuado para recoger en una conversación algunas de sus ideas sobre la sociolingüística crítica, la relación entre lenguaje y política, el estatus sociolingüístico del español en Estados Unidos y el futuro de los estudios sobre lenguas y culturas latinoamericanas e ibéricas en los tiempos del “America first”.

 

JA: José, tú eres un sociolingüista, y creo que no hay disputa o problema en decir que tu trabajo es la sociolingüística del español. ¿Tú lo aceptarías?

 

JdV: Sí. Yo diría que esa es mi identidad profesional.

 

JA: Sí, tu identidad profesional, pero ya dentro del campo de la sociolingüística, es bastante vivo el debate de una sociolingüística variacionista y una sociolingüística crítica. ¿Tú cómo ves esa diferencia, y tú, en términos personales y profesionales, cómo te posicionas dentro de esa tensión?

 

JdV: Yo me posiciono clarísimamente del lado de la sociolingüística crítica. Creo que la relación entre ambas es una relación a la vez sincrónica y diacrónica, lo cual es consistente con los principios de la sociolingüística variacionista. El variacionismo en mi opinión fue muy importante en el momento en que emergió y durante un periodo significativo, fue una dialectología social altamente sofisticada desde el punto de vista teórico y también desde el punto de vista metodológico; entonces el variacionismo en la época original, en la época que asociamos con el trabajo de William Labov, de Peter Trudgill, lleva a los estudios de cambio lingüístico, por un lado, y los estudios de dialectología social, por otro, a un lugar de alta sofisticación teórica y metodológica, y además tiene una fuerte impronta política, en la medida en que uno de los efectos de la investigación variacionista es argumentar que distintas variedades de una lengua, distintas lenguas, tienen todas el mismo grado de complejidad estructural, o al menos el potencial para tener el mismo grado de complejidad estructural, para funcionar en cualquier contexto. No hay que olvidar nunca el trabajo de William Labov en nombre del inglés afroamericano vernáculo.

Ahora bien, la sociolingüística variacionista es profundamente descriptiva, está todavía anclada en una epistemología positivista y se desarrolla fundamentalmente en base a análisis muy sofisticados de variables sociolingüísticas. Si bien echan mano de factores sociales externos para explicarlo, su objetivo epistemológico último es la forma del lenguaje. La sociolingüística crítica está anclada en los desarrollos teóricos y filosóficos asociados con la teoría crítica, sobre todo con la Escuela de Frankfurt. Y desde esa perspectiva, el lenguaje y las lenguas son considerados procesos sociales y artefactos culturales, y deben ser analizados en relación con otras prácticas sociales y con otros artefactos culturales. Desentrañar las estrategias por medio de las cuales las prácticas lingüísticas o las representaciones de las lenguas son generadoras de desigualdad es fundamental para la sociolingüística crítica. Hay además un posicionamiento político que es definitorio de esa perspectiva.

 

JA: No es entonces la sociolingüística crítica una sociolingüística de la lengua como tal, sino una sociolingüística de las prácticas lingüísticas como prácticas sociales vinculadas a procesos de carácter político, ideológico, demográfico…

 

JdV: Sí, yo diría que adoptar la perspectiva crítica hace necesario renunciar a uno de esos binomios fundacionales de la lingüística moderna: la distinción entre langue y parole, la distinción entre sistema y uso del sistema. Tal distinción no existe, las prácticas son las que constituyen el sistema y las que lo están reconstituyendo constantemente. Entonces la deconstrucción de ese binomio es uno de los principios básicos de la sociolingüística crítica.

 

JA: Y en términos metodológicos, ¿cómo podríamos caracterizar el enfoque crítico con respecto al variacionista? ¿Hay alguna especie de ruptura notable que haya que destacar?

 

JdV: Sí. Hay una ruptura notable porque la perspectiva crítica, en tanto que lugar desde el cual ves ciertas cosas que si te colocas en otro lugar no ves, ve dimensiones del lenguaje que son susceptibles de ser trabajadas de otra manera. Yo creo que el análisis del discurso, la pragmática, el análisis conversacional… son estrategias metodológicas de las que se beneficia la perspectiva crítica, pero también la etnografía. Naturalmente, el trabajo etnográfico es fundamental para desarrollar estudios críticos del perfil sociolingüístico de una determinada comunidad, de un determinado colectivo. Tampoco hay que descartar las metodologías asociadas con la descripción que desarrolló la sociolingüística variacionista. Entonces yo soy muy abierto en relación con las opciones metodológicas que se adopten desde la perspectiva crítica.

 

JA: Uno de los nombres que suele asociarse a esa postura crítica y también a tu trabajo es el de la glotopolítica, pero no solo como un nombre para designar un método, sino justamente como una manera de ver relaciones entre lengua y sociedad, entre lenguaje y sociedad. ¿Cómo se ha ido constituyendo el campo de la glotopolítica dentro del marco de la sociolingüística crítica?

 

JdV: A ver, glotopolítica es una palabra, y en tanto que palabra pues tenemos una serie de disputas, de maniobras en torno a su apropiación para designar ciertos tipos de proyectos intelectuales. La palabra tiene una complicada historia que aún no conozco bien, pero en el uso que yo hago de glotopolítica está un trabajo clásico de los años 80: un artículo de Guespin y Marcellesi, “La glottopolitique. En él se marcan una serie de pautas de investigación y se define un proyecto intelectual que rompe en cierto sentido con la lingüística saussuriana y que amplía los objetivos de la política y la planificación lingüística para proponer una mirada más amplia de cómo se relacionan el lenguaje y la política. Yo decidí incorporar esta palabra para definir la perspectiva desde la cual yo miro los problemas lingüísticos cuando entré en contacto con el grupo de investigación de la Universidad de Buenos Aires que dirige Elvira Narvaja de Arnoux.  De hecho, yo a Elvira la considero en cierto sentido una maestra, aunque nunca fui alumno de ella. Desde que establecimos contacto, la relación con ella me nutrió intelectualmente y desde entonces hemos estado utilizando en estos dos espacios el término glotopolítica para referirnos a esta perspectiva, enfoque, mirada…, ya ves que no digo disciplina…

 

JA: Ni teoría…

 

JdV: Ni teoría, ni metodología, mucho menos, porque no creo que el desarrollo de esta perspectiva, enfoque o mirada, haya llegado a un grado que justifique el referirnos a ello como disciplina, como teoría o como metodología. Sí que, desde luego, el hablar de glotopolítica, el decir: “yo lo que quiero ver es esa zona donde política y lenguaje están imbricados”, te obliga a llevar a cabo una reflexión teórica sobre qué es lenguaje y sobre qué es la política. Entonces obvio que hay un esfuerzo de teorización que tenemos que hacer, obvio que tenemos que posicionarnos en relación con cómo pensamos el lenguaje, cómo pensamos la política o lo político, y de la misma manera tenemos que reflexionar sobre qué metodologías nos dan acceso a esos materiales que nos permiten observar la imbricación del lenguaje y la política. Pero desde mi punto de vista, la glotopolítica es un proyecto intelectual que está definido por una perspectiva, por una mirada que identifica la imbricación entre lenguaje y política. Y no solo hay sociolingüistas que practiquen la glotopolítica o que adopten una mirada glotopolítica, también hay muchos investigadores e investigadoras que adoptan la perspectiva glotopolítica sin usar la palabra, por ejemplo, el libro de Benedict Anderson Comunidades imaginadas o el libro de Eric Hobsbawm Naciones y nacionalismo son textos que adoptan una perspectiva glotopolítica, son textos que analizan el modo en que lenguaje y constitución de subjetividades nacionales y ciudadanías se relaciona. Ellos lo hacen desde una disciplina distinta pero adoptando una perspectiva glotopolítica. ¿O no sería acaso la Teoría de la emergencia de la esfera pública de Jürgen Habermas un trabajo hecho desde la filosofía pero que adopta en cierta manera una perspectiva glotopolítica? Entonces creo que es importante adoptar una posición abierta y tener presente que la perspectiva glotopolítica se adopta en distintas disciplinas, y que la nuestra es la sociolingüística, nosotros trabajamos en función de cuál es nuestra preparación, yo estudié Filología y luego estudié Sociolingüística, entonces miro desde una perspectiva glotopolítica a través de esa formación que yo traigo.

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Fotografía de Cristina Elena Pardo

 

 

Notas

L. Guespin and J.-B. Marcellesi. Pour la glottopolitique. Langages,1986, Vol. 21, Num. 83, pp. 5-34.



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