Agitando lo cotidiano. Una conversación sobre el desafío Ⓐnarquista frente al sexismo en el lenguaje

Ernesto Cuba: estudiante del tercer año del programa doctoral en Lingüística Hispánica de The Graduate Center de City University of New York (CUNY). Estudió Lingüística y Estudios de Género en la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Mariel Acosta: realizó sus estudios de grado en Antropología con concentración en Antropología Lingüística en Hunter College (CUNY), donde también cursó un certificado en traducción e interpretación. Posteriormente, realizó sus estudios de maestría en Español en City College (CUNY)

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Resumen

Ernesto Cuba entrevista a Mariel Acosta acerca de los hallazgos en sus tesis de maestría, que aborda las propuestas de morfemas de género inclusivo en publicaciones anarquistas de habla hispana, entre las que se halla el uso de “@”, “x” y otras innovaciones ortográficas que buscan desafiar el sesgo androcéntrico de la lengua.

 

Palabras clave

Lenguaje no-sexista; anarquismo; ortografía; sociolingüística; estudios de lenguaje y género; español.

 

Abstract

Ernesto Cuba interviews Mariel Acosta about the findings in hers master’s thesis, which addresses the proposals of inclusive gender morphemes in Spanish-language anarchist publications, among which is the use of “@”, “x” and other orthographic innovations that seek to challenge the androcentric bias of language.

 

Keywords

Non-sexist language; anarchism; orthography; sociolinguistics; Language and gender studies; Spanish.

 

Ernesto Cuba (EC): Mariel y yo nos conocimos en persona en octubre del 2015 en la cuarta conferencia del programa de Culture, Language & Social Practice (CLASP) de Colorado University at Boulder. Ambxs vivimos en New York y desde entonces hemos compartido muchos espacios y oportunidades para discutir sobre nuestra pasión académica en común: los estudios de lenguaje y género.

Hace poco leí su tesis de maestría (que fue su presentación en CU Boulder). Su trabajo se titula “Subversiones lingüísticas del español: @, x, e como morfemas de género inclusivo y otros recursos estilísticos en publicaciones anarquistas contemporáneas”, y analiza las últimas propuestas de lenguaje no sexista en el español. En esta entrevista, que tomó lugar en Brooklyn, Nueva York en octubre de 2016, Mariel y yo hablamos sobre los hallazgos de su trabajo, la relación entre movimientos sociales como el anarquismo y el colectivo LGBQT y el uso del lenguaje, así como nuestras impresiones sobre la adopción y valoración de algunas propuestas de activismo lingüístico feminista. Discutir este tema, como latinxs viviendo en EE.UU., es una oportunidad para observar el uso de estos morfemas por parte de la comunidad latina en este país. De ese modo, también nos permite evaluar la dinámica transnacional de su uso por la comunidad lingüística hispano-hablante a escala global.

 

EC: Antes que nada, quiero felicitarte por tu trabajo y te agradezco por compartir tus ideas en este espacio. Para empezar, ¿puedes contarnos cuáles son los morfemas de género que has encontrado? ¿Qué diferencia existe al momento de usar uno u otro?

 

Mariel Acosta (MA): Mi tesis consiste en un análisis cualitativo de los símbolos gráficos y grafemas que sustituyen los morfemas normativos de género gramatical, como la “@”, el signo “=”, y letras como la “x” y la “e”. También desdoblamientos a nivel morfológico con el uso de la barra oblicua para separar los morfemas binarios normativos de género gramatical “a / o”. Las revistas que analicé son solo 3 de alrededor de 100 revistas y periódicos ácratas autogestionados que circulan en América Latina. Para mi investigación inicial quería enfocarme en unas 10 para que la muestra tenga una representación más general de la comunidad lingüística hispana, pero al final reduje la muestra ya que no había tanta presencia de este tipo de morfemas en estas publicaciones. El corpus está compuesto por 3 publicaciones anarquistas de las cuales analicé 3 números de cada una:  El Amanecer, publicada por el Grupo El Amanecer Anarquista de Chile; Acción Directa, publicada por el Grupo Acción Directa de Perú; y Organización Obrera, publicada por la Federación Regional Obrera Argentina (FORA) de Argentina. En total analicé unos 21 artículos.

La arroba se encuentra en dos de las tres revistas que analicé y es el morfema que más se usa en comparación con los demás, por ejemplo, en las oraciones “…l@s rebeldes que se encuentran sol@s” y “L@s jamaiquin@s migran para EE.UU.”, que aparecen en Acción Directa. Esta opción parece ser la más aceptada en textos mainstream, tanto formales como informales, quizá porque simboliza la yuxtaposición de las letras “a” y “o”, lo que indica que aun encaja dentro de las categorías binarias femenino / masculino.

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“Libertad a los compañer@s pres@s” Afiche en solidaridad con presos políticos en Chile por el colectivo El Amanecer

 

 

El uso de la “x” añade más ambigüedad con respecto a la identidad de género del referente. Igualmente, al utilizarse “x” la posición de la enunciación del sujeto no es ni femenina ni masculina, sino ambigua, lo que complementa las prácticas no verbales de identidad y de comunicación por parte de algunos activistas ácratas, comúnmente insurreccionistas, de mantener anonimidad al cubrir sus caras, especialmente en enfrentamientos con la policía durante protestas.

Esta letra da la posibilidad a quien escribe de no asignar una identidad de género no deseada a los referentes del enunciado o a sí mismo (si es una frase autorreferencial). La “x” también puede expandir las posibilidades de identificación de las personas cuyas identidades no se enmarcan dentro del binario normativo femenino / masculino, el cual limita las posibilidades de autorreferencia de la persona. Su uso se ve en frases como “¡Libertad a todxs lxs presxs políticxs chilenxs y mapuches!”

La barra oblicua se utiliza para separar los morfemas de género en artículos (“un/a” y “los/as”) y adjetivos demostrativos (“ese/a”). Estos determinantes  modifican a sustantivos en los que, en algunos casos, en vez de usar la barra, se sustituye el morfema de género con “x”, como en: “Escrito por un/a anónimx”. En otros casos se mantiene el masculino epiceno en el artículo definido junto con la barra, por ejemplo, “Los propios afectados/as” o con desdoblamiento de los artículos “Las y los oprimidos/as”.

La “e” y el signo “=” no son utilizados en las publicaciones que analicé, pero sí aparecen en algunos textos anarquistas que circulan en España y analicé su uso por parte del Grupo Pirexia de Sevilla. Pirexia explica que su elección de “–e” y “–es” como alternativas a los morfemas normativos binarios es una forma de crear un “cuarto género gramatical” (siendo los dos primeros el femenino y el masculino, y el tercero, el masculino como epiceno) e indican que lo prefieren por su facilidad de pronunciación, como en: “Les compañeres anarquistes”. Por otro lado, explican los usos de otros morfemas, como los que ya mencioné, y añaden que el uso de “=” manifiesta la igualdad que se pretende conseguir, por ejemplo, “L=s trabajador=s aquí reunid=s…”.

 

EC: ¿Qué relación encuentras entre los usos de esos morfemas por parte del colectivo anarquista y por parte de otros colectivos como práctica lingüística en otras geografías?

MA: En Estados Unidos, en los últimos meses se ha incrementado el debate en las redes sociales entre estudiantes y académicos en artículos publicados en diferentes blogs, sobre si el uso de “x” es “correcto”, si se debe adoptar “latinx”, etc. En este debate, hay varios puntos de vista, principalmente de quienes apoyan el uso de “x” y de quienes se rehúsan a adoptarlo argumentando que atenta contra la estructura del idioma y que el masculino epiceno es suficiente, entre otras razones. Este debate demuestra, primero, lo más obvio: los inmigrantes y las generaciones que nacen y se crían aquí mantienen el idioma y les sirve de vínculo con sus países de origen. También expresa la diversidad de actitudes e ideologías lingüísticas de lxs hablantes del español.

Partiendo de la definición de transnacionalismo como el proceso de emigrar y de mantener vínculos sociales y económicos con el país de origen, el hecho de que la comunidad lingüística hispánica de la diáspora rechace o adopte este tipo de morfemas de género inclusivo refleja la movilidad y el alcance de ciertas ideologías lingüísticas. Aunque no exploro esto a fondo en mi tesis, considero que el concepto de transnacionalismo siempre se ha manifestado en la praxis anarquista. A finales del siglo XIX y principios del XX, por ejemplo se mantenían redes internacionales entre anarquistas de Cuba, República Dominicana y Puerto Rico debido, en parte, a la movilización internacional de pensadores y publicaciones anarquistas que circulaban entre un país y otro. Del mismo modo en que circulaban (y circulan hasta nuestros días) anarquistas y se establecían en otros países, también circulaba información por medio de revistas y libros entre Europa, América Latina y el Caribe, lo que también ayudó al desarrollo y la propagación de las ideas anarquistas en varias regiones.

Por lo que  he investigado hasta ahora, ha habido muchos debates entre colectivos  feministas y LGBT mainstream, y académicos prescriptivistas. No obstante, considero que analizar los discursos metapragmáticos de anarquistas sobre estos morfemas también contribuiría enormemente al tema. Particularmente, porque se debe tomar en cuenta el posicionamiento ideológico y la práctica anarquistas para entender las diversas razones detrás del uso de estos morfemas. Además, hay que identificar y problematizar las contradicciones dentro del mismo movimiento anarquista (por ejemplo, actitudes patriarcales, rechazo al uso de estos morfemas, etc.). Así que creo que esto traería nuevas perspectivas a las discusiones de este tema.

 

EC: Mucha gente tiene la sensación de que el uso de “x” y “@” sucedió a inicios de esta década. Pero tú me comentaste que se sabe que fueron usados mucho antes. ¿Puedes contarnos más sobre esto?

MA: ¡Claro que sí! Me parece que mucha gente tiene la impresión de que el uso de “x” y “@” es algo reciente por su uso redes sociales y otros espacios de comunicación informal y su asociación al tipo de lenguaje que utilizamos en línea. Sin embargo, de acuerdo con la lingüista Mercedes Bengoechea (2009), la “@”, como sustituta de los morfemas normativos de género, comenzó a utilizarse en España en la década de 1970 en los escritos de grupos radicales de izquierda y en revistas alternativas como Ajoblanco. Aun no sé quién(es) dio inicio al uso de la “x” para neutralizar los géneros gramaticales, pero según otro estudio de Bengoechea (2015: 14) este uso surgió con colectivos LGBTQIA y en su análisis se enfoca específicamente en la comunidad intersex.

 

EC: Como te conté alguna vez, yo estuve encargado de la redacción de la segunda edición de la guía de lenguaje inclusivo del Gobierno peruano (MIMP 2013). Eso fue a mediados del 2013 y ya en ese momento conocía el uso de “x”. Durante todo el tiempo de la elaboración de la guía no se me ocurrió proponer morfemas de género inclusivo porque mis empleadoras me pedían que me ciña a la normativa de la RAE. Pero como bien sabemos la RAE es reacia a este tipo de prácticas, por lo que yo me hallaba en un posición complicada. Sé que trabajar en una publicación del Estado no es lo mismo que escribir fanzines anarquistas, pero aún así siento que hay muchos temas en común. ¿Qué opinas acerca de las políticas feministas de lenguaje (Pauwels 2003) de arriba hacia abajo (top down) en relación con los hallazgos de tu investigación?

MA: También me he enfrentado a un conflicto o dilema similar, al navegar dentro de instituciones del Estado y sus normativas. Pero en mi caso más en lo ideológico que en lo práctico, ya que no he sido contratada para realizar una guía de lenguaje o algún texto similar. Creo que mi dilema yace en que, aunque mi deseo (utópico si se quiere) es que se normalice el uso de otros morfemas que actualmente no son normativos y que todxs utilicemos los que queramos, de igual manera celebro otras iniciativas liberales top down como la feminización del lenguaje que Pauwels. Aunque estas iniciativas se mantienen dentro de los parámetros de las normas gramaticales son también transgresoras. Por otro lado, lo que critico de los discursos y aspiraciones de estas políticas e iniciativas feministas es que solamente versen sobre la inclusión de las perspectivas y experiencias de la mujer y representen a mujer y hombre de manera igualitaria en el lenguaje, y no sean más inclusivos con otras identidades oprimidas,  ya que el heteropatriarcado y su manifestación en el sexismo lingüístico se extienden más allá.

 

EC: Parece que no has encontrado casos de uso genérico del femenino, por ejemplo, “Todas las abogadas” para referirse a todos los géneros. ¿Estoy en lo correcto?

MA: Exacto. No encontré usos del femenino como genérico (también llamado “género epiceno”) en las revistas que analicé. Tampoco en otros artículos relacionados al tema escritos por otros colectivos e individuos anarquistas. Mientras continúe investigando puede ser que encuentre el morfema femenino como genérico, ya que estas revistas y fanzines[1] publican artículos de varixs autorxs, aparte de miembros del colectivo que las gestionan, así que los usos de estos morfemas depende del/a autor/a.[EG10]

 

EC: En una de los primeros capítulos mencionas las “políticas de prefiguración” como parte de la ética anarquista. ¿Puedes hablar más acerca de ese punto?

MA: Lxs anarquistas y otras personas y colectivos con políticas radicales buscamos la transformación de la sociedad o, mejor dicho, la creación de una nueva, a través de diferentes acciones y formas de organización que reten a las normas. La idea tras la política prefigurativa es que las acciones que se ejecuten en el presente moldeen o representen el tipo de sociedad igualitaria a la que se aspira. Por eso, no aplazamos los deseos de vivir en una sociedad igualitaria a un futuro utópico incierto. La resistencia anarquista no se define principalmente por el fin, sino por el proceso de llevar a cabo los cambios que desean ver.

Entonces, esta alteración deliberada del lenguaje con propósitos políticos representa, en parte, la mencionada política de prefiguración. Dentro del movimiento anarquista, la oposición a estructuras de dominación social, como la heteronormatividad y el patriarcado, se ha ido extiendo al lenguaje e incluye el desafío a las normas que se reflejan en el lenguaje normativo. De ahí a que alteremos el lenguaje para reflejar la igualdad que deseamos mientras que al mismo tiempo trabajamos en cambiar las condiciones materiales y los métodos de opresión a los que son sometidas personas LGBTQIA (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, queer, interexuales y asexuales).

 

EC: En tu trabajo hablas de planificación lingüística y también de anarquía y desafío a las fuerzas sociales dominantes. ¿De qué manera lo planificado y lo anárquico no llegan a anularse mutuamente en las propuestas de morfemas de género inclusivo?

MA: Usualmente solemos pensar que la anarquía, quizá por la etimología del término, equivale al desorden, y que el anarquismo es una filosofía política y una práctica que promueve el libertinaje. Pero se trata de todo lo contrario. El anarquismo propone la asociación y organización de personas, grupos y sociedades sin un poder centralizado, ya sea a nivel micro (como grupos de afinidad, de activistas, comités, etc.) o a nivel macro (una sociedad completa). En menor escala, por ejemplo, podemos organizarnos como un colectivo de compas y amigxs que gestionemos una huerta urbana, donde nadie es dueñx de nada y todxs trabajamos juntxs en construir el espacio y mantenerlo. A mayor escala, me gusta dar de ejemplo a la España de 1936, durante la Guerra Civil, donde se expropiaron tierras, fábricas e industrias y por siete meses, a través del modelo autogestivo de organización social y política, llevado a cabo por comunistas libertarios y comunistas autoritarios, se colectivizaron las industrias manufactureras, la agricultura, el transporte, etc., que fueron gestionadas por sindicatos anarquistas y socialistas.

Organizar a personas, grupos y espacios anarquistas conlleva planificación por parte de las personas que compongan el grupo y la participación de todxs en los procesos de toma de decisiones en asamblea a través de dinámicas horizontales y descentralizadas, es decir, que no haya jerarquías (un jefe) sino facilitadorxs o moderadorxs que ayuden a guiar las reuniones, la toma de decisiones, etc. Por eso, cuando hablo de iniciativas de planificación de lenguaje por parte de anarquistas ya doy por sentado que hay cierto tipo de organización con respecto a las mismas que no son más que transgresiones deliberadas en el lenguaje, que reflejan las ideologías políticas de quienes las usan y promueven.

Otro punto importante y que también aclara la diferencia entre estrategias de planificación lingüística normativas por parte de sectores dominantes de la sociedad, es que en todas las explicaciones que leí sobre los usos de morfemas neutros se sugiere su uso sin ánimo de obligar a nadie a adoptarlos o de imponer uno sobre otro, sino que se trata de presentar varias ideas para expresar identidades de género no binarias.

 

EC: En tu tesis mencionas el uso de la “k” y de “$”, entre otras prácticas de transgresión lingüística. ¿Qué valor tienen estos símbolos en las publicaciones que analizaste? ¿Este tipo de innovaciones ortográficas son comunes entre las publicaciones anarquistas? ¿Existen otras comunidades de práctica que las usen?

MA: Letras como la “k” y otros símbolos como “$”, que se han venido usando desde hace tiempo, me parece que añaden intensidad a la transgresión de los demás símbolos y letras que se usan para sustituir a los morfemas de género binarios (“a” y “o”). Como signo ortográfico, la “k” se utiliza para sustituir la “c”  en los casos en que tiene valor de consonante oclusiva velar /k/, teniendo más prevalencia al inicio de la palabra, por ejemplo, “kalle”, “kultura”, “kolectivo”. Por otro lado, el signo “$”, como la “k”, que también aparece en estas publicaciones, tampoco forma parte de los signos y símbolos usados para sustituir los morfemas binarios de género. Su uso representa la crítica anarquista al capitalismo y neoliberalismo. Este símbolo también se ha usado para representar los nombres de países como en, “U$A” y en “Libertad a lxs compañerxs en $hile…”.

Estas innovaciones ortográficas son comunes en publicaciones anarquistas, no solo en este tipo de revistas, sino también en volantes, manifiestos, en grafitis y otros medios y también en fanzines y otras publicaciones autogestionadas de menor distribución. Sin embargo, su uso en las publicaciones que analicé no es consistente; o sea, pueden verse ocasionalmente en algún artículo dependiendo del/a autor/a, pero si se cuantifica no parecen ser tan utilizadas a través de una misma publicación.

Y claro, estas no son utilizadas exclusivamente por colectividades e individuos anarquistas o de otros movimientos de izquierda. La llamada “k punk” por ejemplo, se utiliza mucho en artículos escritos en fanzines donde se traten temas de música, escritos personales, como poemas, o que traten otros temas radicales no necesariamente de índole anarquista.

 

EC: Mi parte favorita de tu trabajo es cuando empleas los conceptos de construcción de identidades de tipo negativo y de tipo positivo (Bucholtz 1999), y de los “momentos de identificación” (Omoniyi 2006). ¿Puedes comentarnos más sobre estos conceptos y cómo te han ayudado a ordenar tus observaciones sobre estas publicaciones anarquistas?

MA: Mientras recopilaba datos y los ejemplos de morfemas de género neutro usados en estas publicaciones, tuve dificultades para encontrar marcos teóricos apropiados y relevantes para explicar estas innovaciones en el lenguaje escrito, debido a la novedad del tema, por la aparente inconsistencia en su uso en un mismo texto o publicación, los contextos específicos en que son usados, entre otras razones.

Investigando varios marcos teóricos relacionados con identidad y posicionamiento identitario, me topé los conceptos de construcción de identidades de tipo negativo y de tipo positivo de Bucholtz, los cuales tomé prestados para mi tesis. Estos explican el proceso de posicionamiento de la identidad y como esta surge en la interacción en situaciones específicas, especialmente cuando se trata de crear cohesión intragrupal vs. separación.

De acuerdo con ella, a través de las prácticas de identidad de tipo positivo los individuos construyen activamente una identidad elegida. Estas prácticas definen qué/quiénes son los usuarios (del lenguaje y prácticas no lingüísticas que definen esa identidad) y enfatizan la cohesión del grupo. Mediante el uso de estos morfemas para construir referentes no binarios, los anarquistas construyen identidades contrahegemónicas a través de las cuales se pueden referir a sí mismos positivamente, o expresar solidaridad y afinidad con (los) sujeto(s) de la oración, por ejemplo, “nosotrxs”, “amigxs” y otras expresiones similares que mencioné antes. Este proceso representa el tipo de prácticas de identidad de tipo positivo.

A través de las prácticas de identidad de tipo negativo, los individuos se distancian de una identidad rechazada. Esta postura de oposición se ejecuta cuando, en el discurso escrito, los anarquistas relacionan las formas normativas de marcar el género gramatical con entidades contendientes (particularmente quienes representan las instituciones autoritarias o al estado, como policías y jefes). En muchos artículos, encontré en una misma frase uso de los morfemas discutidos aplicados en sustantivos que representan a quien escribe o a otrxs anarquistas mientras que en el mismo artículo también se ve “el abogado”, “el policía”, “los jueces”, “los carabineros”, es decir, el masculino epiceno,  como en la oración, “Todxs llevamos un policía dentro. Acábalo!”.

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“Todxs llevamos un policía dentro. Acábalo!” Portada de Acción Directa (octubre 2011)

El fragmento de la frase, “todxs llevamos…” (con el pronombre que indica autorreferencia que incluye a quien escribe y quien lee la frase), contrasta con “un policía… Acábalo!”, escrita con el morfema masculino y que urge a quien lee a tomar acción en contra de las ideas opresivas que interiorizamos. La frase alude a la noción foucaltiana del panóptico: de cómo el sistema carcelario se extiende más allá de la infraestructura y los muros de las prisiones y se encuentra en todos lados, por lo que las personas han sido condicionadas a autorregularse y a regularse mutuamente.

Las prácticas de identidad de tipo negativo y de tipo positivo pueden usarse simultáneamente en un mismo texto lo cual hace que su función sea más evidente por el contraste, como en la frase “…con ella [la capucha] me igualo a mis compañerxs mientras insultamos a los esbirros del poder” en el El Amanecer.

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“BAGUA: Libertad a los presos del 5 de junio” Acción Directa (2013:3)

Por otro lado, el concepto de “momentos de identificación” también me ayudó a contextualizar el uso de estos morfemas. Omoniyi define este concepto como los instantes durante la performance y la percepción [del mismo], en los cuales los códigos comunicativos verbales y no verbales se usan para expresar una imagen de un/a mismx. O sea que mientras los procesos de construcción de identidades de tipo positivo y negativo se refieren a la formación y presentación de la(s) identidad(es), los momentos de identificación se refiere al tiempo/momento en que estas identidades son creadas, negociadas, presentadas. Los momentos de identificación ocurren durante el uso de los morfemas transgresivos frente al uso del masculino normativo como genérico; estos pueden ver en ejemplos como los que ilustran las prácticas de identidad de tipo negativo. En esos casos, se presenta una identidad ambigua o no binaria que describe la perspectiva de la persona que se autorreferencia y contrasta con la hegemónica.

Estos conceptos me han ayudado a entender algunas de las funciones que estos morfemas pueden tener, lo cual puede pasar desapercibido a primera vista y, si no se analizan con detenimiento, pueden verse como algo desorganizado e inconsistente por la variación de su uso dentro de una misma oración.

 

EC: Tus hallazgos sobre los morfemas de género inclusivo y otras reformas ortográficas se enmarcan dentro de un campo de estudios relativamente novedoso y muy potente que estudia los usos ortográficos como prácticas sociales (Sebba 2007). El uso de la “k” para el fonema /k/ está documentado también en movimientos políticos independentistas (Thomas 2007) e indigenistas en diferentes regiones y momentos históricos. Y precisamente, sobre la asignación de (nuevos) valores sociales a los morfemas y signos ortográficos, me llama la atención cómo el uso del masculino genérico en estos fanzines tiene un valor bastante diferente al de las publicaciones mainstream. ¿Podrías hablar más sobre el contraste y valor en el uso del masculino genérico y los morfemas de género inclusivo?

MA: A mí también me pareció muy interesante el uso que se le da al masculino en muchos casos, en estas publicaciones que analicé. El uso del masculino genérico resalta el valor negativo que se le da al referente que identifica/representa entidades contendientes, de las que hay que separarse. El anarquismo como ideología es inherentemente incompatible con el autoritarismo y la centralización del poder que representa el estado y las entidades que forman su brazo ideológico (la iglesia, la escuela, la universidad, etc.) y su brazo represivo (la policía, el cuerpo militar, etc.). Esto se ven en oraciones como:

–    “…ni nosotrxs mismxs entendemos …. no podemos ni guardaremos silencio por Nelson Vildósola, el joven de 19 años asesinado en manos de Carabineros tras un “confuso” incidente…”

–     “los jueces que obedecen a un represivo sistema carcelario y a los verdaderos asesinos…”

En las mismas, el uso del masculino representa el sistema regulatorio y opresivo al que los anarquistas se oponen y reafirma su postura de oposición ante las entidades que representan al sistema contra el cual luchan. Creo que esto revela también que los morfemas inclusivos no son simples manipulaciones engorrosas al lenguaje, se resalta más la importancia de estas transgresiones lingüísticas y su base y propósito ideológico.

 

EC: ¿Lxs anarquistas de tu estudio están interesadxs en que los morfemas de género inclusivo sean adoptados por la mayoría? ¿Quieren que este tipo de reformas feministas del lenguaje duren en el tiempo?

MA: No me parece que les interese que sean adoptados por la mayoría. Quizá lo intuyo por el concepto de identidades de tipo negativo en el que se tratan de separar de entidades hegemónicas como forma de establecer un “ellos allá y nosotrxs aquí”. Puedo estar equivocada, quizá tendría una mejor idea cuando realice la parte etnográfica de este trabajo y entreviste a personas para determinar con más precisión hacia quienes están dirigidos estos textos y a quienes les interesan que utilicen estos morfemas de género inclusivo.

Creo que tu segunda pregunta también se respondería a través de una etnografía, aunque me atrevo a decir que, si nos basamos en la política de prefiguración de lxs anarquistas, puede ser que su intención sí sea la de que este tipo de reformas se mantenga o que, por lo menos, vayan transformándose junto con las necesidades lingüísticas de autoreferencia y para referirse a otras personas.

 

EC: En mi experiencia, la mayor objeción de la gente sobre los morfemas de género inclusivo como “x” y “@” es que no funcionan en el habla, mas sí en la escritura. ¿Qué opinas al respecto? ¿Cómo crees que responderían las y los autores de las publicaciones que revisaste?

MA: Yo también he escuchado argumentos similares contra el uso de “@” y “x”. Aparte del choque que puede causar la ortografía, se encuentra la dificultad de su pronunciación. A mí me parece que, así como han surgido estos morfemas, se podrían formular maneras de cómo pronunciarlos.

Algunos sugieren que la “@” se pronuncie como “oa” por ejemplo, “compañeroas. Otrxs la pronuncian como el femenino “a”. Con respecto a la “x”, la verdad es que no tengo idea acerca de qué tipo de pronunciación sugerirían lxs autorxs, pero otros colectivos han sugerido formas de cómo pronunciarla. De hecho, para el uso de “latinx”, sobre el cual tú y yo hemos estado discutiendo y compartiendo varios artículos, ya se ha propuesto una manera de pronunciarlo y se ha utilizado en entrevistas y videos donde se explica qué significa el término y se sugiere específicamente cómo pronunciarlo: “latin-ex”.

Según la novelista y poeta estadounidense de ascendencia mexicana Ana Castillo, quien acuñó el término “xicanisma” o feminismo chicano, las lenguas náhuatl y mayas carecen de un sistema de género como el del español y, al parecer, esto también ha influenciado el uso de este tipo de morfema de género neutro en activistas latinxs y chicanxs.

Siguiendo esa idea, debo agradecer a Summer Abbot, estudiante doctoral de estudios americanos en University of New Mexico, a quien conocí el año pasado en la conferencia Anarchism and the Body en Purdue University, por informarme de la tesis de maestría de Omar Ramírez. En la misma, Ramírez discute las posibles (aunque no únicas) variaciones en la pronunciación la “x” como en “xicanx”, donde en ambas, la inicial y la final, corresponden a la fricativa postalveolar sorda (/ʃ/), basada en el valor fonético de “x” en náhuatl, es decir, suena “shi-kan-sh”; o como en “chicanx” pronunciada como “chi-kan-ex”, donde la “x” que aparece al final de la palabra se pronuncia [ks] como en “latinx”.

Estos casos me parecen interesantísimos, ya que resalta también la intersección entre raza/etnicidad con identidad de género. Por eso es que, en algunos contextos, el uso de “x” representa una forma de descolonización del lenguaje.

 

EC: ¡Súper interesante! El valor de estos nuevos morfemas puede cambiar tanto de sitio en sitio y de persona en persona que es imposible hablar a secas de “la lengua” o del “sistema lingüístico”, y nos vemos obligadxs a prestar atención a lxs hablantes, sus luchas y prácticas en contextos determinados. Muchas gracias por tu tiempo y por este valioso intercambio de ideas, Mariel.

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Ernesto Cuba es estudiante del tercer año del programa doctoral en Lingüística Hispánica de The Graduate Center de City University of New York (CUNY). Estudió Lingüística y Estudios de Género en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Su área de investigación son los estudios de lenguaje, género y sexualidad. Ha escrito la “Guía de Uso de Lenguaje Inclusivo. Si no me nombras, no existo” para el Gobierno de su país, Perú (2013). Está particularmente interesado y ha investigado las prácticas sociolingüísticas de comunidades hispanohablantes “queer”, así como las políticas del lenguaje alrededor del español y las lenguas indígenas peruanas. Ernesto es feminista y activista LGBT, por lo que se define como lingüista feminista. Desde su mudanza a Nueva York, se ha involucrado en colectivos y redes activistas y académicas de personas LGBT de color.

 

Mariel Acosta nació en Santo Domingo, República Dominicana y vino a Estados Unidos a cursar sus estudios universitarios. Realizó sus estudios de grado en Antropología con concentración en Antropología Lingüística en Hunter College (CUNY), donde también cursó un certificado en traducción e interpretación. Posteriormente, realizó sus estudios de maestría en Español en City College (CUNY). Entre sus intereses y enfoques de investigación, se encuentran los asuntos de lenguaje y género, ideologías lingüísticas, políticas anarquistas, historia del anarquismo en América Latina, entre otros. Recientemente, Mariel ha presentado los primeros resultados de su investigación sobre los orígenes del anarquismo en la República Dominicana, así como su investigación sobre los morfemas inclusivos de género y otras transgresiones lingüísticas en escritos anarquistas contemporáneos de América Latina en diversas conferencias y talleres.

 

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Referencias

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—. “Cuerpos hablados, cuerpos negados y el fascinante devenir del género gramatical”.

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Bucholtz, Mary. “‘Why be Normal?’: Language and Identity Practices in a Community of Nerd Girls”. Language and Society 28, 1999: 203-223.

Castillo, Ana. Massacre of the Dreamers: Essays on Xicanisma. Alburquerque: University of New Mexico Press, 1994.

Grupo Anarquista Pirexia. “Nota al uso del lenguaje”. Aspectos básicos sobre federalismo anarquista. Organizándonos en libertd.  Agosto de 2011: 32-41. 10 de octubre de 2016. <http://www.mundolibertario.org/pirexia/?page_id=304>

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Pauwels, Anne. “Linguistic Feminism and Feminist Linguistic Activism”. Handbook of Language and Gender. Eds. Anne Holmes & Miriam Meyerhoff. Malden MA: Blackwell. 2003: 550-570.

Ramírez, Omar. “Black Flag, Red Heart: A Study of Chicana and Chicano Anarchy”. Tesis de Maestría. Chicana/o Studies Department: CSU Northridge, 2008.

Sebba, Mark. Spelling and society: The culture and politics of orthography around the world. Cambridge: Cambridge University Press, 2007.

Thomas, Megan C.  “K Is for De-Kolonization: Anti-Colonial Nationalism and Orthographic Reform”. Comparative Studies in Society and History 49.4 (octubre 2007): 938-967.

 

Fuentes primarias

“Libertad a los compañer@s pres@s” Colectivo El Amanecer. 14 de junio de 2012. 10 de octubre de 2016. <https://periodicoelamanecer.wordpress.com/2012/06/14/afiche-solidario-con-carla-verdugo-e-ivan-silva-companers-rehenes-del-estado/>

“Portada” Federación Obrera Regional Argentina. Organización Obrera, 10.33, 2011.

“Todxs llevamos un policía dentro. Acábalo!” Grupo Acción Directa. Acción Directa, 1.1, 2011.

—. “BAGUA: Libertad a los presos del 5 de junio,” Acción Directa, 3.5, 2013.

[1] Los fanzines o ‘zines son publicaciones hechas y publicadas a través del principio de la autogestión. Se escriben mayormente a mano y a máquina de escribir o computadora y también incluyen collages, recortes y dibujos. Son publicaciones de poca circulación y que se pueden conseguir directamente a través de su autor/a o de distros (colectivos o individuos que distribuyen materiales como publicaciones, música, camisetas, pines, etc., usualmente en conciertos, ferias de libro anarquista y otros tipos de eventos).



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